Si tuviera el sentido del gusto,
comería estrellas en el cielo.
Si tuviera el sentido del oído,
escucharía a aquel que quiere ser escuchado.
Si tuviera el sentido del tacto,
tomaría prestada la luna y te la daría para verte sonreír.
Si tuviera el sentido de la vista,
pasaría el día viendo lo perfecta que es la vida si la sabes disfrutar.
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