Un niño que no puede ver lo que hay a su
alrededor,
Me ha enseñado que el que puede ver, es más
ciego que el que no ve.
Un niño que no puede escuchar,
Me ha enseñado que no hay persona que escuche
mejor que un sordo.
Un niño sin brazos,
Me ha enseñado
que aquellos que contamos con ambos brazos, no damos ni una mano para
ayudar al prójimo.
Estos cuentan con discapacidades físicas y han
aprendido a valorar la vida más que nosotros. Yo me pregunto ¿Estamos esperando
alguna discapacidad para poderla apreciar?
Sigue caminando, pero esta vez aprecia cada paso
que das.
No hay comentarios:
Publicar un comentario