Estoy en mi habitación,
con un cigarro en la mano.
En el extremo contrario a mí
se encuentra mi celular.
Lo veo con la esperanza de que suene y que me espere un mensaje de vos
y poder leerlo con ese entusiasmo que sienten los niños al abrir un regalo.
Pero no.
Me encuentro exactamente en la misma posición,
y el celular sigue igual, no suena.
con un cigarro en la mano.
En el extremo contrario a mí
se encuentra mi celular.
Lo veo con la esperanza de que suene y que me espere un mensaje de vos
y poder leerlo con ese entusiasmo que sienten los niños al abrir un regalo.
Pero no.
Me encuentro exactamente en la misma posición,
y el celular sigue igual, no suena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario