Tal vez estaba mejor sin ti,
ahora escribir se ha vuelto tan pesado,
me cuesta tanto agarrar el lápiz
y poner mi mente en orden,
porque ahora solo estás tú allí,
como si no tuvieras nada más que hacer.
Te extrañé tanto tantas veces
que empecé a extrañarme,
pero siempre hay un idiota
y esta vez me tocó serlo.
Prometo que a la próxima,
me dejaré llevar más que sólo por una cara bonita,
porque las caras bonitas no conocen que hay dentro del ser humano
y te destruyen sin razón.
Cuando te dejé de pensar,
se te ocurre aparecer,
y mi alma es débil, le encantas.
Caímos otra vez con tu sonrisa lunar.
Para que esto acabe
uno de los dos tendrá que morir.
¿Pero qué exactamente va a acabar
si no existe algo que nos una?
Realmente, no sé si esto es amor
o una enferma obsesión.
¿Te quiero?, ¿te amo?, ¿te odio?
Ya ni sé. Tampoco me interesa.
No quiero jugar tu estúpido juego,
en algún punto los juegos llegan a ser aburridos.
Ya es tiempo de ser sinceros,
aceptar que esto no va a llegar a nada.
La parte graciosa del poema triste
siempre fue que yo sí te quiero,
que lo daría todo,
porque entre todas las caras bonitas,
la tuya siempre fue mi preferida.
Y para ti,
siempre fui otra alma perdida que cayó como quisiste.
ahora escribir se ha vuelto tan pesado,
me cuesta tanto agarrar el lápiz
y poner mi mente en orden,
porque ahora solo estás tú allí,
como si no tuvieras nada más que hacer.
Te extrañé tanto tantas veces
que empecé a extrañarme,
pero siempre hay un idiota
y esta vez me tocó serlo.
Prometo que a la próxima,
me dejaré llevar más que sólo por una cara bonita,
porque las caras bonitas no conocen que hay dentro del ser humano
y te destruyen sin razón.
Cuando te dejé de pensar,
se te ocurre aparecer,
y mi alma es débil, le encantas.
Caímos otra vez con tu sonrisa lunar.
Para que esto acabe
uno de los dos tendrá que morir.
¿Pero qué exactamente va a acabar
si no existe algo que nos una?
Realmente, no sé si esto es amor
o una enferma obsesión.
¿Te quiero?, ¿te amo?, ¿te odio?
Ya ni sé. Tampoco me interesa.
No quiero jugar tu estúpido juego,
en algún punto los juegos llegan a ser aburridos.
Ya es tiempo de ser sinceros,
aceptar que esto no va a llegar a nada.
La parte graciosa del poema triste
siempre fue que yo sí te quiero,
que lo daría todo,
porque entre todas las caras bonitas,
la tuya siempre fue mi preferida.
Y para ti,
siempre fui otra alma perdida que cayó como quisiste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario