domingo, 19 de abril de 2015

Entonces, ¿a qué saben?

Y yo que te besaba, 
que besaba esos labios
con sabor a odio,
con sabor a un "no te quiero".

Y mientras yo te besaba 
entregándotelo todo,
tú me besabas dándome nada,
y yo lo sabía,
lo supe desde que empezamos, 
si es que alguna vez lo hicimos.

Tus ojos jamás, repito, 
jamás me gritaron que me querían, 
fue todo lo contrario.
Te pido perdón por obligarte a quererme,
pero te idealice de tal manera, 
que llegaste a ser el ser perfecto de mis sueños, 
no te quería dejar. 

Aunque quisiera seguirte besando,
-y sé que puedo- ya no debo,
porque me doles y no quiero sentirme tan idiota,
no, no quiero.

Pero es que te quiero tanto y no te puedo dejar,
joder. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario