lunes, 5 de septiembre de 2016

XX

Tardes eternas, frías,
barnizadas con cocaína,
envueltas en las sábanas de tu cama,
jurando amarnos para siempre,
con una navaja en la mano,
listas para ser clavadas en nuestro pecho y acabar con toda esta obra de teatro,
tan falsa e intangible.

Te acobardas y no me la clavas, mientras yo, amor mío, te maté.

No hay comentarios:

Publicar un comentario